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El estudio Hai Film Maker es uno que no suena mucho en foros
ni conversaciones ya que su obra más conocida es B-Gata H-Kei, y seamos
sinceros, la gigantesca mayoría no revisa estudios (con suerte usan Google).
Hai Film Maker tiene unas cuantas series interesantes en su haber, tales como:
Aria, Mahoutsukai ni Taisetsu na Koto, Oban Star Racers y otras pocas más que
merecen ser vistas, sin olvidarnos de Tutu, claro.
Este anime lo he visto 3 veces en mi vida. La primera vez
fue de niño, y como cualquier bastardito de 10-11 años pensaba que algo llamado
Princesa Tutú era muy rosita y de niñas, pero bueno, lo vi de igual forma y,
quitando la música, no me supo a nada. La segunda vez fue varios años más
adelante, ya con gustos y pensamientos marcadamente diferentes, y me encantó.
Por último está el rewatch del año pasado con la excusa de hacer este tema
(hace ya más de 6 meses, escribiendo estuve 2), y el resultado fue bastante
similar al anterior, aunque ahora la aprecio incluso un poco más por encontrar
pequeños detalles que antes había pasado por alto. Sin más que decir, salvo que
responderé cualquier duda en los comentarios, comencemos:
Érase una vez un escritor llamado Drosselmeyer, quien tenía el poder de convertir sus historias en realidad, pero murió antes de poder terminar su última obra, El Príncipe y El Cuervo, causando que los personajes referidos en el título quedasen atrapados en una lucha eterna. Luego de muchos años de conflicto, el villano logró escapar al mundo real, siguiendo el héroe su estela. Para poder sellar a la maldad del Cuervo, el Príncipe Mytho resquebrajó su propio corazón con su espada, perdiendo todos sus recuerdos y memorias en el proceso.
Drosselmeyer, ahora un fantasma, decide que la historia debe tener un final, y no uno cualquiera, sino que además lo satisfaga. En su búsqueda de personajes, encuentra una pequeño patita que, enamorada de Mytho y deseosa de estar con él, se embarca en muchos peligros y adversidades. El escritor le obsequia un pendiente que le permite transformarse en una chica ordinaria y también en la agraciada bailarina Princess Tutu, otro de los personajes clave de la historia sin concluir. Como Tutu, es trabajo de Ahiru, la valiente patita, el encontrar todos los fragmentos del corazón del príncipe y hacer que regresen a él.
Esta serie se desarrolla en un pueblo llamado Kinkan-chou, que si no me fallan los kanji es “pueblo corona de oro”, una locación sacada de un cuento de hadas, llena de animales antropomórficos y personas conviviendo con completa normalidad. Cabe destacar también que este pueblo tiene forma circular.
La trama se desarrolla tomando el cuento, El Príncipe y El Cuervo, como base, con todo lo que eso conlleva. Tenemos a los mismos personajes principales, pero en otro punto de la historia y con diferencias en el reparto, y el elemento a través del cual se desarrolla y prepara el conflicto: el ballet.
El primer capítulo se mueve y presenta de forma tal que todo aquel que lo vea pensará que es simplemente “otra serie más”, impresión que los siguientes capítulos se encargan de eliminar a base de deconstruir todos los elementos que conforman al show de excelente manera.
Tiene un ritmo pausado, pero muy adecuado, ya que nunca pierde tiempo, solo sufre la obligatoria consecuencia de cualquier obra superior en duración a lo usual en películas (y a veces en estas mismas, pero eso ya es grave y otro punto). Tutu se dividió en dos partes de igual extensión, las cuales comparten no solo historia, sino el hecho de tener comienzos y desenlaces mucho más interesantes que el intermedio, pero lo dicho, es algo natural y bien llevado, ya que cuentan cosas importantes, completan la historia y desarrollan a los personajes y temas.Esta serie sabe cuándo apretar en intensidad y cuando aflojar, de modo que no aburra ni canse.
La historia principal, la que dura los 26 episodios, se basa en el mencionado cuento, pero las pertenecientes a capítulos en específico lo son de cuentos, historias y fábulas reales, incluso de ballets. Se inspira en ellas, las adapta, les da un tinte más oscuro con giros de tuerca excelentes y las usa para crear conflictos mientras desarrolla al elenco principal con suficiente cuidado como para que cada capítulo realmente sea necesario, mostrando cambios reales poco a poco y no una carrera shockeante de impacto superficial. Encontré fascinante esta mezcla, que en lugar de alargar por el hecho de hacerlo o cualquiera que sea el motivo, logra enriquecer y mucho la experiencia.
La trama no es simple ni parca, y por mucho que se dirija a un público infantil, no es infantil en sí. Introduce una importante cantidad de elementos al conjunto, todos ellos explicados y sustentados de gran forma en una historia con magia, en las que el sentido de lo posible y lo aceptable son mucho más complicados de lograr balancear de manera correcta que en su contraparte realista. Hay angustia genuina, no hay soluciones fuera de lo establecido y logra absorber al espectador, sin importar su edad.
Continuamente podemos notar que el show manda mensajes ocultos, subliminales con mayor o menor grado de complejidad. La atmósfera y arreglos te indican algo, pero la presentación suele insinuarte otra, y el resultado termina siendo… Esto es spoiler. Este anime fue planeado y se nota, hay un gran trabajo de escritura y dirección.
El mayor acierto de PT como historia no es que sea una deconstrucción muy bien lograda y profunda (que lo es), sino su narrativa hilada con sutilezas y cuidados dignos de la más fina de las sedas. Puedo estar sonando como un exagerado, incluso un payaso, pero les aseguro que no, o por lo menos no lo primero.
Cualquiera que tenga un mínimo de experiencia en ficción, particularmente de fantasía, podrá adelantarse a muchos de los giros argumentales del show sin problemas, pero no a todos ni, y aquí lo importante, la forma en que lo hacen. Tutu logra ser una historia que desafía la concepción de lo obvio a la hora de contarse al mismo tiempo que expresa una variedad importante de temas y mensajes de común aparición en estas producciones. Realmente se percibe el aumento en la oscuridad y profundidad según avanza.
Pero bueno, que no he dicho casi nada sobre el elenco de la serie. Los personajes principales son Ahiru/Princess Tutu, el príncipe Mytho, Fakir y Rue. Todos ellos se caracterizan por tener carisma, al menos algo que los haga queribles, muy específico y potente. Son muy diferentes entre sí, con características muy propias y distintivas, objetivos y, lo más importante, la forma en que quieren o planean lograrlos y el porqué.
Ahiru es inocente y alegre, por lo que cae en inseguridades que supera con determinación y amor. Rue es una chica de élite que vive bajo enorme presión y engaños, con ínfulas de grandeza, pero que en el fondo no es más que justo eso, una simple chica. Fakir es un joven cruel, tosco, pero de enorme y justo corazón que solo lucha por una causa. Mytho comienza como un ser sin emociones (y con toda la razón), indiferente, apático, distante y misterioso.
Todos ellos reciben un excelente desarrollo, ya que comienzan como un personaje y terminan siendo algo muy diferente sin olvidar de donde vinieron (no hay sobrescritura, pues), mucho más cercano a personas que seres de ficción, si bien no son tampoco un mar de complejidad.
Los dos puntos más interesantes de este cuarteto son su sistema de relaciones y las maneras en que cambian, muy originales y elaboradas (un verdadero ejercicio de forma). Rue y Fakir continuamente riñen por Mytho y distribuyen su tiempo a conveniencia, todo mientras Ahiru lo mira a distancia y busca llenar su corazón. Esto en un principio, luego el balance cambia totalmente en más de una ocasión, todas ellas muy bien hechas (perdón por no detallar, pero sería spoiler). Son los actores quienes mueven y deciden la historia, nunca al contrario.
Los personajes secundarios, por otra parte, y en virtud de su denominación, son acompañantes de la trama y pequeñas estrellas de algún episodio en particular, incluso por encima de los principales, pero poco más. Por supuesto, la historia no es sobre ellos, así que los utiliza para desarrollar lo importante, siempre bajo la premisa de que todo personaje tiene algo que contar, ninguno de ellos termina siendo irrelevante (otra cosa es que perduren).
Hablando ya un poco de animación. Los movimientos son fluidos cuando los bailes están animados, y lo digo así ya que predominan las secuencias de imágenes estáticas o de cuts con movimientos en diferentes perspectivas, pero sin importar cual sea el caso, de verdad expresan, en mayor o menor medida, lo que dicen estar contando (cuando hay odio, los pasos son más fuertes y agresivos, se percibe la intención negativa, por ejemplo). Ahora, hay otro problema, y es que cae en el reciclaje de escenas, algo que, si bien de por sí no es bueno, en un anime con el baile como elemento central es pecado capital.
Los efectos visuales los encontré encantadores. Todo en esta serie parece estar hecho a mano, ya sea que hablemos de ella en sí como dentro de su historia, por lo que encontrar estos pequeños detalles, dignos de obras teatrales, fue una gran alegría. Encajan excelentemente con el show.
El arte es igualmente encantador. Toma inspiración de muchos lados al ser una mezcla entre cuento de hadas, diseño típico de anime y de cartoon, creando un producto que, aunado a sus personajes, recuerda mucho a un circo fantástico con toques renacentistas. El uso del color es muy bueno, con una paleta cromática muy viva, mas no saturada. Si tuviese que mencionar un problema, serían los diseños, ya que, personajes principales aparte, son todos demasiado similares y quizá caen en exceso de simpleza, pero esto último no es una falla como tal, y en lo particular me gusta su acercamiento minimalista.
El trabajo de fondos es también muy bueno. Existe una cantidad importante de locaciones en el anime y todas son muy diferenciables sin perder nunca el sentido de cohesión entre ellas. Tienen suficiente nivel de detalle y personalidad como para ser parte real de las escenas y no solo algo puesto con el único propósito de rellenar la toma (hay excepciones, claro está). La verdad es que el show recuerda mucho a un libro de cuento de hadas ilustrado para menores, logrando una experiencia muchísimo más completa. En general, la imaginería visual del show con ese aspecto antiguo, en un cambiante desfile de maquinaria, verdor y misticismo, es brillante, en particular lo relacionado con Drosselmeyer.
Ya alguna vez he dicho que bandas sonoras inspiradas en obras maestras clásicas son trampa, Tutu no es la excepción. Toma muchas piezas de algunos de los mejores y más conocidos ballets que hay, las adapta y ofrece un potentísimo resultado con verdaderas implicaciones emocionales. No sé ustedes, pero cuando escucho El Lago de los Cisnes, (escribí todo esto escuchándolo, por cierto) por ejemplo, mi pecho se infla, se me eriza la piel y caigo cautivado por tan delicioso arreglo musical. Y aquí tengo que hacer un comentario: todas las piezas te serán familiares, por lo menos la mayoría, y todos podremos estar de acuerdo en que son maestría pura.
Los efectos siguen el mismo patrón que en el apartado anterior, teniendo diversidad de pequeños sonidos que se funden en la escena, la cual, nuevamente, parece sacada de la representación teatral de un cuento de nuestras infancias, lo que me lleva al siguiente punto.
¿Han visto alguna vez una obra de teatro en una sala pequeña? Ya saben, esas en que los actores tienen que esforzarse más en proyección de intención y no de voz. Pues bien, Tutu me recuerda mucho a estas situaciones, pero con la obvia ventaja de estar en un estudio de grabación y con profesionales únicamente encargados de hacer actuación de voz y no completa.
Lo más importante para un doblaje son la dicción, la intención y el acento (por lo general, neutro, en Japón, tokiota), y en Tutu estos tres aspectos están muy bien cuidados. Ignoremos dicción y acento, de las cuales no tengo queja alguna, por un momento, quiero hablar de su intención.
En PT todos los actores realmente proyectan aquello que los personajes deban expresar y sus personalidades en sí, teniendo entonces a una Ahiru que de verdad se siente insegura, alegre, triste o lo que aplique, tan solo con escucharla, sin exageraciones de ningún tipo ni exposición idiota contando su estado emocional cada 5 segundos. No es que sea algo exclusivo del show, pero tomando en cuenta que lograron eso con todos los personajes, incluso con Neko-sensei, quien realmente parece estar en época de apareamiento con su comentario estrella, pues quise destacarlo.
El diálogo es el mejor acompañante para los actores. Siempre será de calidad
y acorde a la atmósfera, volviéndose uno con la escena y siendo sustentado por
emociones reales que de verdad llegan al espectador. Brillante.
“Existe felicidad para aquellos que aceptan su destino, existe la gloria para aquellos que retan su destino”
Me he dedicado a lanzarle flores al show, pero antes de terminar debo mencionar un par de cosas. 1- Sí, sus personajes tienen un gran desarrollo y son muy buenos, pero no intento decir que son lo mejor que vas a ver en la vida, no. Como mencioné, su mayor fuerza es el conjunto. 2- El final de la serie, si bien muy bueno, sólido, refrescante y, principalmente, catártico como pocos, al mismo tiempo fue muy acelerado o rusheado (como prefieran). Hay cosas que debe enseñar, pero no lo hace, siendo entonces muchísimo menos satisfactorio de lo que debería y podría ser (hizo todo lo anterior bien, tiene con qué). Pero bueno, que tampoco es algo para crucificar a la serie ni nada por el estilo, solo lo menciono por ser importante.
Conclusión
Princess Tutu es un cuento de hadas encantador y atrapante que presenta la lucha de las personas contra el destino. Es una gran representación del deseo de libertad, del compañerismo, bondan y al mismo tiempo el egoísmo intrínseco en todos nosotros, de la búsqueda de la felicidad, todo bajo un sutil y delicado envoltorio de 26 episodios de animación.
Es el mejor mahou shoujo que existe, muy diferente a lo que se suele encontrar en la industria, una deconstrucción íntegra y real de todo a lo que pertenece y en general uno de los mejores animes creados hasta la fecha. ¿Pudo ser mejor? Sí, ¿pudo incluir ciertas cosas y hacer otras de forma diferente? También, pero sigue siendo una grandísima obra y recomiendo encarecidamente que le den una oportunidad..
[Reseña Anime] Princess Tutu
Este tema ha sido muy complicado para mí desde su base, no
por no saber qué decir, sino el cómo hacerlo. Pensé en hablar de la narrativa
del show (Flip Flappers) de forma exclusiva, también una de mis típicas reseñas
(aunque debería llamarlas análisis), y al final me quedé con esto último pero
siendo un poco más personal de lo normal, y es que adoro este show. Si bien es
más íntimo, toda valoración será hecha tan en frío como me es posible. Espero
que esto haya salido decente aun con su corta extensión.
Flip Flappers nos cuenta la historia de Cocona, una joven de
14 años muy indecisa que se ve arrastrada a un mundo de fantasía e imaginación
por Papika, una extraña chica de su misma edad que apareció de la nada a
insistirle continuamente sobre esta aventura.
El primer capítulo del show es indudablemente el que más
llamó mi atención desde su contraparte en Shinsekai Yori, y eso fue en 2012,
pero por motivos completamente diferentes. Desde siempre he sentido especial
atracción al género de la fantasía, pero no en todas sus variantes, sino más
bien en la idea de tomar conceptos de inocencia, luz, maldad y oscuridad
entremezclándose en un mundo imaginativo de forma visual en medio de aventuras
(así muy resumido, que el cuento es largo). The Legend of Zelda es mi saga de favorita
de videojuegos (y en general de todo) no solo porque adoro su gameplay, sino
que varias de sus entregas logran ofrecerme esto en cierto grado, y lo digo así
ya que sigo sin encontrar obra alguna, sea cual sea el formato, que cumpla con
esto. Con el tiempo he aprendido a aceptar que mi idea completa es demasiado
específica y para que se haga realidad tendría que tener mucha suerte o hacerla
yo mismo, pero eso es difícil, muy difícil. Flip Flappers me hizo olvidar por
un rato esa triste realidad cuando comencé a verla, sobre todo ese ending.
El mundo en cuestión se llama Pure Illusion/Pura
Ilusión/Pyua Iryuujon, un lugar con muy diversos ambientes, apariencias y
habitantes a lo largo de toda su vasta extensión, que más bien debería llamar
capas o niveles. Podemos encontrar zonas de bosques encantados con maquinaria
pesada, desiertos metaleros, ciudades futuristas, sencillos campos nevados
mágicos y más, todo bajo la premisa de recuperar unos fragmentos llamados
“Amorphous”, que al ser juntados todos le concederán a quien los posea un
deseo. Suena genial, ¿verdad?, pues bien, el problema, el gigantesco problema
es que ese mundo, esa atmósfera que me cautivó, fueron muy poco explorados, siendo
su uso poco más que atractivo visual y una razón de argumento más no un
elemento vivo.
Flip Flappers hace algo que en historias con settings
fantásticos genéricos o realistas modernos es el camino a seguir: Enfocarse en
sus personajes y no en el trato de su mundo (a diferentes grados según aplique)
por ser ambientaciones sencillas de explicar y entender, pero en esta serie es
pecado capital.
La serie avanza con
una Cocona cada vez menos reticente a irse de aventuras con Papika a Pure
Illusion, lo cual es un acierto ya que lo hace de forma gradual y visual, pero resulta que ninguno de los personajes
vale el esfuerzo y en el camino dejan el maravilloso setting que tienen a medio
explorar, incompleto, como un estadio sin sus gradas o un evento de Valve sin
gritos de Half-Life 3. Las relaciones entre los personajes se sienten forzadas,
y cuando iban ganando un poco de naturalidad, entra la trama a la mezcla y lo
tira.
Vemos un montón de ambientes y vida muy particulares, las
cuales servirán como vehículo de exploración de alguna idea o tema en
específico, pero, el gran pero, es que terminan siendo muy poca cosa. Los temas
son mencionados y poco más, siendo el único con más trabajo la amistad
(y otro que es spoiler) ya que se extiende por toda la serie, la cual por puro
trabajo en pantalla termina sintiéndose parca y forzada cuando intenta
desarrollarla, tanto en uso como profundidad. No quiero decir con esto que algo
simple no pueda funcionar, todo lo contrario, pero Flip Flappers es una serie
que se toma en serio, así que yo haré lo mismo.
Un punto importante es el desbalance atroz que tiene la
trama en el show. Al principio nos presentan unos pocos detalles, pero luego el
asunto se ralentiza notoriamente, dejándonos a oscuras, y aunque lo que nos
cuenta durante toda esa parte y en sí en toda la extensión de la serie es
principalmente a base de narrativa visual, cosa que es un enorme acierto y me
encanta, también es verdad que termina siendo mayormente información inútil o no
relacionada con el cuadro mayor (para el menor sí), generando mucho tiempo
muerto en una serie de apenas 13 episodios que quiso contarse casi
completamente en apenas unos 4. No, eso no se hace. Ojo, que también hay cosas
buenas aquí, pero suelen ser de bases débiles (los pj).
La estructura de la serie es primero episódica y luego
completamente lineal, que si bien es práctica común en multitud de series, este
no es uno de los mejores ejemplos de esta combinación. Al principio se busca
presentar personajes y mundo, pero uno a niveles totalmente insuficientes y del
otro apenas araña la superficie. Sí hay algo que impulsa la trama, y es la
búsqueda de los cristales y lo que causará.
La trama en sí, esa que tarda en llegar, es también poca
cosa, por no decir que tiene muchos más errores que aciertos desde su fundamento.
Por fin se dignan a explicar una cantidad de cosas que venían resultando
desesperantes, pero lo hace tomando como base, obviamente, lo que había
construido, que era poco,
mientras mete cosas salidas de la nada e ilógicas por
completo dentro de la serie.
Los personajes son todos planos, blandos, unidimensionales,
superficiales y cualquier otro adjetivo similar. Casi no hay desarrollo sino un intento de hacerlo y la misma caracterización tiene problemas,
algo crítico. No, que un personaje se
ponga a hablar de emociones de repente no lo vuelve profundo ni implica
evolución, y en esta serie suelen haber cambios o sub-tramas demasiado bruscas
sin base argumental alguna.
Cocona es una niña indecisa y dulce. Ya, eso es todo, en
ningún momento se amplía eso y el intento de cambio es tan violento que es
contraproducente (excepto, insisto, el gradual incremento de cariño a su compañera). Papika es la hiperactiva y alegre loquita. Nuevamente, hasta
ahí llega el asunto. Yayaka tiene un dilema muy válido, pero se presenta,
desarrolla y culmina en solo dos capítulos (con una escena clímax que no baja
de brillante), lo que, según lo que vemos, resulta ilógico. Los gemelos son
kuuderes. Salt… bueno, es serio. Puedo resumir todos los personajes en una
frase corta sin problemas, sea esto al comenzar o terminar la serie, y si fuera
episódica por completo y más relajada no me importaría tanto, pero es que,
repito, se toma muy en serio y quiere realmente contar algo con ellos, por lo
que no puedo hacer eso.
Es absurdo que ninguno de los dos personajes con trasfondo mejor llevado sean las protagonistas, siendo uno un secundario
completamente irrelevante, que además es el único momento en que se intenta
explorar Pure Illusion con más profundidad y su íntima relación con nuestra realidad, tanto objetiva como subjetiva, física y mental. Y bueno, para qué mentir, ya para
la mitad del show sí sentía algo de cariño por ellos, pero eso ya es cosa de
dirección, actuación y mi obsesión, no de escritura.
Por cierto, que se me venía olvidando: Hay unas cuantas escenas de
yuri bait. Una cosa es amistad, que tiene muchas más escenas, y otra muy
diferente las que menciono, pero no es que sea algo que arruine la
experiencia
ni mucho menos, me dan igual. El fanservice más tradicional también tiene sus momentos, en los cuales honestamente sí me molesté, pero bueno, por lo menos la mayoría del tiempo es sutil.
Dije y mantengo que está muy mal escrito, así que ¿por qué
me gusta tanto? La respuesta es sencilla: Es endemoniadamente entretenido y encantador, además de bien
dirigido y fresco, sin olvidar que le debo hacer una consideración: Flip Flappers es una obra sensorial, a lo ICO, SotC y TLG. Cuenta una mala historia, sí (los otros no), pero va más allá de eso.
Esas historias mal escritas valen poco y nada (aunque por
sencillez aflojo un poco), pero logran mostrar pedacitos de ese fascinante mundo
que es Pure Illusion, el cual por sí solo hubiese hecho que yo disfrutara la
serie, pero el asunto no queda aquí.
La narrativa del show resulta muy fresca, explorando lo
fantástico de formas para nada convencionales, incluso fuera del género, en
toda la industria de la animación. Se basa en buena parte en algo llamado
“Realismo Subjetivo”, que busca presentar la realidad desde el punto de vista
exclusivo de una persona y no en base a lo considerado real en general. Sí,
realidad en un mundo fantástico, que va con la idea del desdibujado de los
límites que las separan.
Gokigen yoooo, motherfuckers
Sus mini-historias sencillas suelen ser acompañadas con una
millonada de guiños a otras obras, sean estas animadas o no, sin limitarse
tampoco a Japón. Por mencionar unas pocas, hay de Gundam, MadMax, Getter Robo,
Zelda y Popeye el Marino. Hay muchas más, pero dejémoslo ahí. A todo esto le
agrega su toque personal sin olvidar, claro, que la serie no es sobre dichos
guiños y así ofrecer un coctel imaginativo sumamente reconfortante y
cautivante, sobre todo para el espectador experimentado.
La animación es excelente. La mayoría de las momentos no le
exigen mucho, y en ellos el enfoque es principalmente en destacar cómo se
mueven los personajes, de dónde vienen, a dónde irán; darles una ubicación en
la escena. Pero cuando hay cualquier mínimo rastro de acción, el show aprieta el
cinturón y muestras escenas sumamente fluidas y dinámicas que crean auténticas
vorágines cromáticas vivas y atrapantes, sin olvidar lo anterior. Cae un poco al final, pero no es nada grosero.
Los diseños son bastante diferentes a lo usual a la vez que
recuerdan cartoons, esto sin olvidar presentarse como atractivos (a mayor o
menor grado) para el público actual que ve anime, incluso al que no. Me
encantan. Los fondos por su parte… Bueno, básicamente lo mismo, pero con variantes de estilo según mundo, las cuales potencian muchísimo la infraestructura tan particular
inspirada principalmente en occidente y alterada por la imaginación y el mundo
en sí, además de dar rienda suelta a la imaginación en la fantasía.
La dirección, si ignoramos el desbalance brutal en la
presencia de la trama durante la serie, es impresionante. Flip Flappers juega
con la pantalla y hace lo que quiere con ella, mostrando cambios de
perspectiva, de tamaño de pantalla (completa, con cuadros negros en extremos
verticales u horizontales, dimensiones), manejo y distribución del espacio y en
momentos hasta de estilo que rompen tu inmersión a la vez que te sumergen en su
narrativa (esto es, diversidad en pos de comodidad), todo esto ya que es una serie que destaca por su maravillosa
variedad visual acompañada de un nivel de detalle muy alto y consistente lleno
de vida, ya sea que hablemos de fondos, diseños, ambiente, movimiento,
presencia, intención comunicativa o paleta de colores, creando una mezcla
mágica. Lo estoy resumiendo mucho, pero bueno, no es objetivo de este tema ahondar demasiado en ello.
La música potencia absolutamente todo de forma impresionante
y le da vida, ya sea que hablemos de momentos tiernos, día a día, de acción o
cualquiera que aplique. Hay piezas que son lindas, preciosas, encantadoras,
emocionantes, excitantes… Todo funciona. En particular amo las más picarescas. Los efectos de sonido también son un
regalo para los oídos, ya sea que hablemos de los propios o aquellos que a su
vez también son deliciosos guiños a otras obras si dejar de darle un toque de
pertenencia. El trabajo de los actores es bueno, el problema (mío) es que son
demasiadas voces muy agudas chillonas que me cuesta tolerar, pero bueno, estoy
acostumbrado.
El ending es en buena parte todo lo que yo quería que fuese
este show. Muestra la luz y la oscuridad de un mundo fantástico a la vez que
mantiene una pizca entrañable de inocencia que enamora, todo esto a través de
un montaje exquisito a dos bandas entre arte conceptual y las dos niñas
interactuando mejor y de forma más natural que en cualquier momento de la serie
en sí. El deleite no solo es visual, sino que es acompañado por una pieza
preciosa como lo es FLIP FLAP FLIP FLAP, la cual atrapa todo lo que vengo
mencionando, y en base a ella se sincronizó el que terminó siendo uno de mis
dos endings favoritos de los no sé cuántos que he visto. Es una hermosura,
encantador, me llega a lo más profundo y recomiendo encarecidamente su
visionado.
El opening por su parte captura mucho mejor a la serie y su
ambiente real que su amigo al final, siendo también una gran obra audiovisual
liderada por Serendipity, su tema musical, acompañada por visuales muy
apropiados y dinámicos. El ending me gusta 100 veces más, pero no quita que
ambos los he visto/escuchado una obscena cantidad de veces desde que comenzó la
emisión de la serie mientras programo. Lo triste de todo esto es que tanto
openings como endings carecen por completo de valor en mis evaluaciones, pero
quise hablar de ellos.
Conclusión
Es uno de mis animes favoritos del año con todo y fallos, y
me da mucha rabia cuando pienso que pudo ser exponencialmente superior si
hubiesen aprovechado los 13 capítulos para contar una historia bien hecha
dentro de un mundo maravilloso, pero peligroso (como el ending), o por lo menos
algo similar a Space Dandy y no el Charlotte que tenemos actualmente (pero no
tan malo). Es mucho potencial desperdiciado, y pocas veces, seguramente nunca,
lo he dicho con tanto sentimiento.
Flip Flappers es un cúmulo de alegría, mala escritura,
emoción y encanto. No creo que a muchas personas les guste tanto como a mí
(recuerdos de algo que me obsesiona desde niño), pero por favor, al menos dénle
una oportunidad, intenten sumergirse en ese encantador mundo que es Pure
Illusion y la deliciosa atmósfera que crea con sus claroscuros emocionales.
Sistema de Valoración
[Reseña Anime] Flip Flappers
Honestidad -Introducción-
... *Suspiro* Pues aquí estamos. Reseñando la primera temporada de My Little Pony, algo que, siendo sinceros, nunca pensé que haría... Pero es que lo peor no es eso. Lo peor es que la jodida serie me ha gustado (por ahora). De ahí que en esta reseña, al contrario que con el resto, haya decidido comenzar con una introducción, porque ¿a quién vamos a engañar?, todo lo relacionado con My Little Pony (MLP a partir de ahora) está rodeado por una cantidad ingente de prejuicios. Y sí, algunos de ellos son ciertos, pero otros tantos no, y al final de este post (para el que no le interese saber las razones) recomiendo darle al menos una oportunidad.
Seré claro. El show no podía interesarme menos. Admito que yo, al igual que la mayoría del mundo, tenía los prejuicios que mencioné anteriormente. Era ver esos ponies y pensar "¿Cómo es posible que los chaval@s de hoy en día puedan crecer con esto?", una de esas típicas frases que pasan de generación en generación y que cuando nosotros mismos escuchábamos de pequeños arqueábamos la ceja. Pero entonces sucedió todo el fenómeno "Brony" (dícese de un brony aquel que es un seguidor de MLP), y todo lo que supuso: la guerra abierta entre "bronies" y detractores de la serie en 4chan con moderadores de por medio, que al mismo tiempo desembocó en la victoria de los primeros, premiados con un subforo entero para ellos solos; la expansión del movimiento por páginas de una popularidad similar como YouTube, devianART, Tumblr o Reddit, así como páginas dedicadas; las convenciones propias y quedadas a las cuáles iba gente de todo el mundo... Joder, y eso sin contar todo el merchandising típico o las obras creadas por fans, tanto las normales tales como juegos web, camisetas, fanarts, o cómics, como otras un poco más... Hum... Cómo decirlo... Aaaah... Bueno, guiaros por vuestra imaginación.
Todo esto llevó a la gran pregunta: ¿Cómo es posible que una serie con un target principal de entre 6 y 11 años (presumiblemente femenino) terminara convirtiéndose en un programa cuya gran parte de la audiencia son varones de entre 13 y 30 primaveras? Así que al darme cuenta de que yo mismo estaría en esa media de edad, y ver que las primeras cinco temporadas estaban disponibles en Netflix (que es donde consumo casi todas las series que no sean anime), me dejé seducir por el interés que había creado MLP, y me dispuse a ver los primeros 2-3 capítulos para probar a ver qué tal. Cuando me quise dar cuenta ya iba por el quinto, y entonces fue cuando lo entendí.
Lealtad -Historia-
La primera temporada cuenta con un total de 26 episodios de aproximadamente 20 minutos cada uno (un poco más entre intro y créditos), y como casi todas las caricaturas que no tienen un target adulto en mente, no cuenta una historia en sí, sino que cada capítulo se desarrolla de forma autoconclusiva, salvo algunas ocasiones en las que se estira hasta un segundo y último episodio. Aún así hay que resaltar algo que sí comparte con los dibujos animados de hoy en día, y es que al contrario que los de décadas pasadas, tanto los personajes como el mundo "evolucionan". No os sorprendáis todavía, ahora me explico mejor. Con esto no quiero decir ni mucho menos que maduren o evolucionen en el sentido que todos entendemos, sino que el universo en el que se desarrolla MLP no se mantiene estático, existe cierta continuidad, y si por ejemplo a alguno de los personajes le ocurre X cosa medianamente remarcable, no se va a olvidar al siguiente episodio, para nada: puede dar pie a que en un futuro, otro personaje se acuerde de ello y lo saque a relucir por algún motivo, se aproveche de ello si es algún tipo de habilidad, o incluso que sea el pistoletazo de salida de otras aventuras.
Dicho esto, me parece interesante contar algunos detalles del mundo donde se desarrollan todos los capítulos. Éste se llama Equestria, pero más concretamente nuestras protagonistas se encuentran en un pueblecito llamado Ponyville (¿en serio os esperabais otra cosa?) y sus habitantes están formados en su mayoría por pegasos, unicornios (que por alguna razón que no explican son los únicos que poseen magia), y claro está, los ponies corrientes y molientes. Al mismo tiempo, existe cierto lore (muy escueto, al menos de momento) que no voy a destripar por si acaso; lo que sí puedo decir es que toda la tierra de Equestria se encuentra bajo el afable mandato y la protección de una princesa, llamada Celestia. Oh, y casi se me olvida, para el que se lo esté preguntando, sí, también hay equinos machos, pero aunque en realidad no son pocos, sí da esa sensación en comparación con las hembras.
El esquema de los episodios, por cierto, suele ser siempre el mismo: se nos presenta la premisa o el conflicto en unos pocos minutos, salta la intro, se desarrolla el tema inicial, y al final cuando todo se soluciona la protagonista principal (Twilight Sparkle) relata la lección aprendida con voz en off como si de una fábula se tratase, casi siempre relacionada con la amistad. Pasando entonces a hablar de los temas, como dije, la amistad es el más recurrente por motivos obvios, y el resto están estrictamente relacionados entre sí, y son aquellos que acompañan a cada sección de la reseña: seis en total, uno por cada protagonista, quiénes son nada más y nada menos que las representaciones de las mismas.
Pero pasemos a lo verdaderamente importante: el humor. Eso es lo que hace de MLP tan especial. Un humor muy particular que no tiene mucho que ver con la mayoría de series de animación yanquis actuales. Vivimos en una época en la que la mayoría de shows exitosos de este tipo o bien son de humor absurdo (entiéndase Regular Show, Adventure Time o Steven Universe) o bien son... Bueno... A veces pienso si este tipo de series "educativas" son realmente necesarias, pero eso es tema para otro debate. A lo que iba, la cuestión es que MLP es difícil de comparar incluso con series clásicas, tales como las de la Cartoon Network de los '90 que eran tan gamberras al más puro estilo Looney Tunes, no digamos ya las de Hanna-Barbera, que eran todo lo contrario... Joder, si es que ni siquiera tiene nada que ver con la original de 1986 (por suerte). La única serie moderna que se me viene a la cabeza que tenga un estilo similar es Bob Esponja, que prejuicios aparte, era (y sigue siendo) un show muy decente. ¿A dónde quiero ir a parar con todo esto? Pues a que el humor que tiene es muy blanco, muy inocente, pero no por ello infantil o aburrido. Puedo prometer y prometo que me he reído con prácticamente todos los capítulos, y con los que no, siempre tenía la sonrisilla tonta puesta. Y eso ha sido gracias a unos guiones muy bien escritos, que no toman a su target principal como si fueran descerebrados que sólo quieren ponerse delante de la tele para perder el tiempo, sino que quieren pasarlo bien. Por eso es que seguramente ha cosechado tantos fans de mayor edad. Porque sí, repito, los capítulos de MLP tienen buenos guiones. Son relativamente ingeniosos, divertidos, originales cuanto toca y no tanto cuando la historia lo exige. Así da gusto ver animación "infantil".
Oh, a modo de curiosidad, me gustaría decir que una de las cabezas pensantes tras el desarrollo del programa es Lauren Faust, nada más y nada menos que una de las figuras clave en series como "Foster, la casa de los amigos imaginarios" (en España) y más importante aún, "Las Supernenas" (en España otra vez), algo que cuando te das cuenta se nota por heredar alguno de los fetiches personales que tenía... A ver si adivináis
[*] ¿Capítulo favorito de la temporada? Sin duda el noveno, "Bridle Gossip", tronchante ver a las protagonistas con algunas de sus características principales a la inversa, en especial la sensual voz de Fluttershy. En serio.
Risa -Personajes-
Pasando a hablar de los personajes, sobra decir que obviamente esta es una de las partes más destacables, ¿no? Al fin y al cabo, MLP es una serie coral que trata sobre las desventuras de nuestras seis protagonistas: dos ponies (Applejack y Pinkie Pie), dos unicornios (Twilight Sparkle y Rarity), y dos pegasos (Rainbow Dash y Fluttershy), para que reine la igualdad. Todas están perfectamente perfiladas, con una personalidad muy marcada... Pero las cosas hay que decirlas, no sería así de no ser por las fantásticas dobladoras (estadounidenses) que tienen. Su desempeño es fundamental, y me juego la mano a que si en el show fueran otras las escogidas, no habría sido lo mismo. En serio, son fácilmente reconocibles, y en mi caso, hay un par que incluso me encanta escuchar por las voces con las que las interpretan. Ahora bien, no todas son igual de carismáticas, pero he de decir que esto es algo puramente subjetivo. Quiero decir, entre personajes tan distintos es difícil que te acaben gustando todos, pero esa es una de las gracias de este tipo de series. En mi caso, las que no me convencen son Pinkie Pie y Rarity, pero insisto, por su forma de ser (la primera es el alma de la fiesta, siempre está riéndose y es un poco cortita; la segunda se preocupa mucho por su aspecto y es "la pija" por así decirlo)... Y tampoco es que me parezcan malos, simplemente me dan un poco igual. Todo lo contrario que con Applejack y ese acento tan de "típico pueblo estadounidense" que consigue troncharme (con una personalidad acorde); Rainbow Dash que curiosamente tiene a la misma dobladora que Applejack y nuevamente la voz que pone me encanta (muy rasgada, llamadme loco pero me recuerda a la de Scarlett Johansson pero obviamente mucho más juvenil), y que además es la más bromista, siempre tomando el pelo a los demás, sin tener en cuenta que es una caradura; y para terminar Flattershy, una amante de los animales muy tímida y kawaii como ella sola que al principio no me convencía nada y ha terminado convirtiéndose en mi personaje favorito.
La única del grupo que me atrevería a decir que está mal construida es, por casualidad, la protagonista, Twilight Sparkle, aunque quizás es premeditado. Por decirlo de una manera, es la menos estrafalaria a la par que más sensata de todas, la que pone de vez en cuando los pies en la tierra a todo el mundo, vaya. Y esto es así porque desde un comienzo dejan claro que es el punto de unión en el que suelen converger el resto de personajes, dando a entender que su personalidad mucho más "normal" sirve para "unir" también al espectador proveyéndole mayor inmersión (esto teniendo en cuenta todo el rato como referencia al target inicial). Sea como sea, lo indiscutible es que en el conjunto es el que más tiene que perder, ya que no deja de ser el más soso.
Pero ante todo, el mayor logro no es que los personajes estén bien hechos y perfilados, ni siquiera que las dobladoras sean la verdadera razón de que la serie sea tan divertida. El mayor logro es que siendo nada más y nada menos que seis personajes principales, el show sabe encontrar el momento adecuado para que todas tengan su protagonismo. Todas. A veces en un episodio la voz cantante la lleva una en particular, a veces dos, a veces tres, a veces todas al unísono... Lo que importa es que ninguna termina desplazada, y al ver los 26 capítulos no hay sensación alguna de que se han pasado con la atención a X personaje o se han olvidado de Y. Es más, incluso los secundarios, que no son pocos, tienen también su momento de gloria, siendo incluso protagonistas en según qué episodio, y dicho sea de paso, será muy interesante ver si también resultan partícipes en mayor profundidad de la continuidad de la que antes hablaba, más que incluso la de los principales.
Lo dicho, sin lugar a dudas, lo mejor de todo.
Generosidad -Animación-
Y si antes decía que los personajes eran lo mejor con diferencia... La animación es lo peor. Con diferencia. Tampoco es que se le pueda pedir demasiado a una serie de este estilo, pero eso no quita que al igual que se dicen las virtudes, haya que hacer lo propio con los contras. No tengo nada en contra de las series hechas con Flash, ojo, al contrario, pienso que se pueden hacer cosas muy decentes (sin ir más lejos, "Foster, la casa de los amigos imaginarios" estaba hecha con Flash, o Bojack Horseman, de la cual soy un gran fan), pero al mismo tiempo, limita mucho las posibilidades que podría haber dado algo más tradicional.
Como puntos a favor, destacaré la fluidez que tiene, que hay momentos incluso en los que sorprende, así como la imaginería visual que presenta a nivel de diseño de escenarios (tanto naturales como artificiales), incluidos los personajes; todo desprende tanto cariño y amor que a veces siento que me ha bajado la regla. Pero ya está, no tiene más... El resto es rudimentario. No ofrece nada a nivel puramente de animación, la dirección sigue el mismo rumbo y es lo más falto de personalidad (la mayoría de planos se han visto ya mil veces), y es una auténtica pena porque dudo que Hasbro ande falta de dinero, precisamente.
En un punto intermedio está el color, que si bien acompaña satisfactoriamente a los diseños, tampoco es que sea la panacea, se emplea una paleta standard y ya.
Es tan cualquiera en este apartado que no hay más cosas de las que se presten a hablar.
Amabilidad -Banda Sonora-
La OST está, en términos generales, francamente bien. La música que acompaña a los capítulos es muy variada (desde orquestal hasta instrumental), suele pegar en un 80-90% de las ocasiones con lo que se nos muestra en pantalla, y lo mejor de todo es que cada personaje, al igual que posee una personalidad muy concreta, ocurre lo mismo con los temas: cuando el protagonismo recae sobre alguien en concreto, la banda sonora suena acorde a ese personaje, así si quien posee la atención momentánea es Rarity escucharemos por lo general una melodía muy formal; si es Pinkie Pie, será de todo menos tranquila; y si es Rainbow Dash, será rockera a tope.
Otra particularidad es que normalmente se representan muchas canciones. Pero muchas. No voy a decir que haya una por cada capítulo, pero casi. Y la verdad es que es algo que me ha recordado mucho a las producciones de Disney. Lo único que puedo decir de ellas es que son tan variadas como el resto de piezas, están elaboradas (sobre todo las letras) y también suelen acompañar, como es lógico, al tema del capítulo en cuestión (como la de más arriba, en la que todos coincidiremos que es la mejor Ópera Rock de la historia); que por cierto, cantan las voces originales, nada de doblar a las dobladoras...
...lo cual no me da sino otra excusa para insistir en que el trabajo que desempeñan éstas para con los personaje es excelso. Por último, los sonidos FX son competentes a secas, si bien hay alguno que destaca por ser más gracioso, pero nada del otro mundo.
Magia -Conclusión-
Y así llegamos al final. Esta reseña la he escrito para cualquiera que tenga la humildad de leerla, igual que todas, pero en especial va para todas esas personas que pensaran (o sigan pensando) que MLP es una basura. Yo antes pensaba igual que tú, como dije al principio (espero que no te importe que te tutee). Por Dios, si casi siempre que escuchaba la intro me preguntaba "¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?" y me sentía absurdamente gay (no offence). Pero si hay algo de lo que estoy orgulloso de mí mismo es que siempre me he considerado muy abierto de mente, así que deseché cualquier prejuicio, me puse a ver la serie... Y el resto ya lo has leído.
Así que te invito... No, os invito a todos a hacer lo mismo. Y quizás, con un poco de suerte, os encontraréis con una pastelada que deja al poder de la amistad de la mayoría de nekketsu en pañales, una cursilería de mil demonios, y una sensación de querer salir a la calle a cantar y pegar saltitos muy poco varonil... Pero también con una pequeña sorpresa en forma de serie de animación amena, divertida, diferente, lo suficientemente inteligente, y ante todo, a la que merece la pena dedicar el tiempo.




























